Manuel Gómez: "No podemos permitirnos una Europa a 27 velocidades"
Entrevista al secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Junta de Andalucía, publicada en la 60 edición de la revista Agranda, Andalucía Agraria

- ¿Qué prioridades agrarias se ha marcado la Junta para el próximo año?
La prioridad por excelencia es la oposición a la propuesta de la Comisión Europea del nuevo marco financiero plurianual que acabaría con la PAC tal y como la conocemos. Defendemos los dos pilares de la política agraria común, que los fondos agrarios continúen independientes de otros fondos, que se respete la voz de las regiones agrarias y que no haya recortes. Es decir, que podamos mantener una política que siga siendo una y común para toda Europa y, sobre todo, agraria. Y si dejamos la PAC a un lado, las grandes prioridades son las que están incluidas en los diferentes planes estratégicos y que son la Estrategia del Olivar, el Plan Estratégico de Frutas y hortalizas de invernadero, la Estrategia de Ganadería Extensiva y la futura Estrategia de la Industria Alimentaria de Andalucía.
Es decir, y por resumir, apoyar a todos los sectores del agro andaluz para que sean más rentables, más competitivos, tengan garantizada la mano de obra y el relevo generacional, además de fomentar su patrocinio, comercialización e internacionalización. La modernización del regadío y la apuesta por el agua, de modo que ésta quede garantizada para todos, son otros de los puntos fuertes sobre los que trabaja la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural.
- ¿Cree usted que Andalucía, con las actuales previsiones de producción para la campaña 25/26 y los datos de la anterior, recupera su pulso aceitero?
Para la campaña 2025/2026 se estima una producción de aceite en torno a 1.080.900 toneladas, disminuyendo respecto a la campaña anterior un 5,5 %, valorándose como una producción media. Como idea general, Andalucía nunca ha perdido el pulso aceitero, lo que se han producido es que se han dado seguidas dos campañas de baja producción por la sequía y ahora llevamos dos con una producción media que garantiza el suministro a precios razonables para los agricultores y los consumidores. Es importante ese equilibrio, queremos que los agricultores tengan producciones rentables y al mismo tiempo que el precio no sea prohibitivo para los consumidores, que tienen que seguir consumiendo el aceite de oliva como lo hacen hasta ahora.
- ¿Qué retos urgentes afronta ahora mismo el sector agrario andaluz?
Como le decía, el debate sobre la nueva PAC es uno de los principales retos a los que se enfrenta el campo andaluz. Uno de cada tres preceptores de la PAC en España, procede de Andalucía que es región agraria por excelencia. Andalucía da de comer fresco y sano a más de 500 millones de europeos cada año y lo hace gracias a una producción que es innovadora, sostenible y cien por cien eficiente en el uso del agua, por ejemplo. Avances que se han logrado, en parte, gracias a los fondos europeos que no pueden desaparecer de un plumazo ni quedar al albur de las diferentes políticas agrarias de los distintos países que conforman Europa. No podemos renunciar a una PAC fuerte, independiente de otros fondos y en la que la voz de las regiones tenga la fuerza que tiene ahora. No podemos permitirnos una Europa a 27 velocidades, que es a lo nos veremos abocados de salir adelante la propuesta del nuevo marco financiero plurianual. Por suerte, esta propuesta nos ha puesto a todos de acuerdo: todos estamos totalmente en contra y vamos a intentar bloquearla para que el agro siga teniendo la fuerza que merece y nos permita una seguridad y soberanía alimentarias que son fundamentales.
Otros retos son la sequía, ahora en Andalucía tenemos más agua almacenada que en los últimos años, pero sigue habiendo sequía en algunas zonas. Por eso, y a pesar de que hemos desarrollado una apuesta clara por la ejecución de infraestructura, no podemos bajar la guardia, sino seguir apostando por una política de gestión de agua basada en la planificación, la inversión y la ejecución de obra hidráulica porque hoy queda un día menos para la próxima sequía.
Desafíos como la competencia desleal de terceros países, la falta de competitividad de determinados sectores y la falta de mano de obra en el campo son importantes retos y frente a ellos la Junta de Andalucía idea ayudas de modo que lleguen a donde tienen que llegar para ayudar a nuestro campo.
La modernización de maquinaria y explotaciones, el impulso económico para que los jóvenes se inicien en el sector agrario y las ayudas para afrontar pérdidas por enfermedades de sanidad animal y vegetal están también a la orden del día en la consejería.
- ¿Qué estrategia tiene la Consejería para reforzar la competitividad del olivar tradicional?
Dentro de la estrategia del sector del olivar, con 52 medidas y un importe económico aproximado de mil millones de euros, se incluyen algunas líneas de trabajo específicas dirigidas expresamente a mejorar la competitividad del olivar tradicional como la que hace referencia a la diferenciación de la producción para una mejor comercialización. De hecho, hay una línea de trabajo dirigida a aumentar el valor añadido, potenciar la calidad diferenciada, mantener la cadena de valor equilibrada y conquistar mercados con proyectos concretos y ayudas por valor de casi nueve millones de euros.
- ¿Qué línea de apoyo destacaría?
Dos de las líneas de trabajo más interesantes y dotadas con mayor valor económico son las que incluyen medidas para mejorar la competitividad de las explotaciones (con una partida de más de 130 millones de euros) y la dirigida a consolidar la sostenibilidad de las explotaciones con 755,7 millones de euros más.
Además, no perdemos de vista el apoyo a las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y especialmente interesante es la construcción y puesta en marcha en Jaén del Centro de Referencia de la Calidad del Aceite de Oliva (CRAO). La apuesta por la producción ecológica y el asesoramiento a la producción integrada son otras de las líneas de trabajo de la consejería en el marco de la estrategia del olivar. Todas, medidas consensuadas con el sector, con los productores, comercializadores, almazaras…
- ¿Qué medidas concretas impulsa la Consejería para modernizar el campo andaluz a través de la digitalización y la innovación?
En el marco de la Secretaría General de Agricultura tenemos un interesante programa, Andalucía Agrotech Digital Innovation Hub (DIH), que impulsa, fomenta, muestra y pone en práctica todos aquellos proyectos de tecnificación, digitalización e innovación en el campo andaluz. Además, llevamos tiempo poniendo a prueba en explotaciones reales diferentes propuestas innovadoras que enseñamos a los profesionales del agro. Se desarrollan proyectos piloto que, si funcionan, se trasladan a las explotaciones reales una vez se ha formado a los agricultores. Todo ello sin contar con los grupos operativos de desarrollo que introducen en el campo distintas propuestas innovadoras que mejoran desde la explotación propiamente dicha hasta la comercialización.
Por último, no me puedo olvidar de la cantidad de proyectos de investigación que lleva a cabo el Instituto IFAPA que se ha convertido en auténtico laboratorio del campo andaluz.
- ¿El modelo de gestión del agua en Andalucía responde a las necesidades reales del campo?
En Andalucía padecemos un déficit estructural de infraestructuras hidráulicas. Desde 2019 han sido casi mil las infraestructuras que en materia de agua ha desarrollado la Junta de Andalucía por valor de casi 1.400 millones de euros. Cantidad a la que hay que sumar cerca de otros 400 millones de euros más destinados directamente a la modernización del regadío. Estamos llevando a cabo una apuesta sin precedentes para llevar el agua hasta los cultivos a través de diferentes proyectos de conducciones. Estamos invirtiendo en llevar agua regenerada desde los terciarios de las depuradoras hasta las comunidades de regantes y vamos a poner a disposición de ellas hasta 12 millones de euros para la construcción de balsas de agua. No podemos permitirnos periodos de sequía tan devastadores como el último y, si bien, las condiciones hidrológicas son hoy mejores que las de hace un año, no vamos a dejar de invertir. La próxima sequía tiene que pillar a Andalucía mucho mejor preparada que la que lo hizo en 2019.
