Antonio Burgos, maestro del costumbrismo

Antonio Burgos, maestro del costumbrismo

José Manuel Fernández [Periodista]  

Con un poco de perspectiva, podemos valorar ya la figura  literaria de Antonio Burgos, un escritor excepcional que fue calificado en su hora final como representante destacado del periodismo costumbrista. Hablamos de un periodista andaluz, a caballo en su idiosincrasia de las peculiaridades culturales de Sevilla y Cádiz, aunque periodista al fin, o sea, cronista de lo cotidiano.

Pero no sé si al destacar esa manera de escribir costumbrista, sus estudiosos se han querido referir al estilo o al sentido de las palabras de Antonio Burgos, es decir, a la forma o al fondo de sus mensajes. Porque no era difícil reconocer en los obituarios publicados un cierto tufo paternalista, quizás para restarle valor a su obra sin tener que formular una crítica mayor, que sería lo mismo que rechazar lo alabado por la mayoría. La ideología, ya me entienden, no concede al adversario ni siquiera el reconocimiento de la belleza en su trabajo. Tampoco en el caso de los escritores.

En todas las provincias andaluzas se ha practicado siempre un periodismo que podríamos calificar como costumbrista. Contemporáneos y en activo, son el malagueño de adopción Andrés García Maldonado o el granadino, también adoptivo, Andrés Cárdenas, éste nacido en Bailén. Los cito porque son amigos míos. En la provincia de Jaén, también hemos tenido muchos representantes de esta variable periodística en la que siempre aparece la vena cultural, histórica o localista, a modo de ilustración del tema central del artículo. Tal fue el caso del ubetense Quesada Consuegra y su admirado Juan Pasquau, entre otros muchos. Es un periodismo de defensa de lo propio, con orgullo de presentar unos argumentos que suelen pertenecer al pasado, pero que no por ello son  desdeñables, ni reflejan melancolía, o no siempre.

El costumbrismo es, en suma, el contexto sobre el que se suelen situar los temas informativos centrales. En definitiva, es el cómo y también el cuándo y, sobre todo, el porqué de las noticias, pero con un anclaje en la cultura y la historia locales.

Vicente Oya fue maestro del costumbrismo en Jaén durante más de medio siglo. Son sus textos un modelo de moderación, a veces presentados con otros formatos distintos al artículo: conferencias, pregones, tertulias, discursos. Todo un compendio de estilos y géneros periodísticos, que él desarrolló con maestría y sin estridencias. Como él, hubo otros cronistas que trataron de seguir sus pasos, con menor fortuna o menor brillantez, pero ahí están las hemerotecas, como muestra palpable del género.

El costumbrismo, hay que decirlo también, no es por naturaleza un periodismo romo, a fuerza de ser amable, sino un periodismo trabajado, literario y muy documentado. Hay que conocer muy bien la tierra que se pisa para opinar sobre la cultura y la personalidad de la gente más cercana, porque requiere interpretar los acontecimientos de la misma forma, y explicarlos para que todo el mundo los entienda sin que se produzca rechazo. Puede ser también, en ocasiones, un periodismo combativo en favor de lo local, aunque en apariencia no lo parezca. Y requiere también en el lector cierta sensibilidad e inquietud por lo que nos es propio, y un cierto regusto literario.

Yo creo que el periodismo costumbrista, sí así debemos llamarlo, no deja de ser una solución para el periodismo de cercanía o proximidad, cuando el cronista está obligado a convivir diariamente con sus lectores, sin defraudarles. Y es, sobre todo, un periodismo ensimismado en la belleza, en muchos casos lejana en el tiempo, y añorada por ello. Pero belleza al fin.

El costumbrismo, también hay que decirlo, ha sido la fórmula que permitía completar el contenido de los periódicos con altas dosis de calidad literaria. Sin este género muchas ediciones habrían quedado vacías de entidad, porque las noticias de actualidad cultural no siempre aparecen cuando  y donde los periodistas las buscan.