¿La crisis de precios en origen del aceite de oliva tiene solución? UPA entiende que sí

 

¿La crisis de precios del aceite tiene solución? UPA entiende que sí

Cristóbal Cano [Sescretario UPA Jaén]

Cuando hablamos del sector olivarero tendemos a generalizar los riesgos pero lo único cierto es que no todo el sector está en peligro. Solo el olivar tradicional, el que tiene detrás un modelo basado en la agricultura familiar, con unos costes de producción que hacen inviable su persistencia a los actuales niveles de precios en origen, más acusado en zonas de alta pendiente y baja producción, está al borde de la desaparición. Por eso no es conveniente englobar en un mismo rango situaciones dispares e injusticias que quedan camufladas bajo esa generalización.

El olivar tradicional, con unos costes de producción medios cifrados por distintos estudios en los 2,70 euros por kilo de aceite, está compuesto en su inmensa mayoría por pequeñas y medianas explotaciones. Una agricultura familiar que genera riqueza y fija la población en el medio rural, un modelo que, con los adecuados apoyos, es perfectamente rentable desde una triple visión: económica, social y medioambiental, y que supone la mejor receta contra la despoblación. Y es este tipo olivar el que nos mantiene a nuestra provincia como la mayor productora de aceite en cantidad y calidad del mundo. Dicho esto, no podemos olvidar que hay otros tipos de olivares, el intensivo y superintensivo, con unos costes mucho más reducidos y que a unos precios en origen de 2 euros le salen las cuentas y ganan un dinero que no revierte en el territorio.

Ante esta situación de desventaja, desde UPA Jaén entendemos que se deben implementar medidas estructurales que reviertan la crisis del olivar tradicional. En la próxima PAC debe establecerse un apoyo claro hacia nuestro modelo de olivar teniendo en cuenta sus dificultades y las de las personas que lo sustentamos. Medidas como su inclusión en las ayudas asociadas, el “capping” (techos máximos) y la degresividad en las ayudas por explotación, los pagos redistributivos o el reconocimiento de la figura del agricultor pluriactivo son cuestiones indispensables. Por otra parte, hemos comprobado que el almacenamiento privado no sirve para nada. Bruselas ha perdido una oportunidad, se ha burlado del sector con la aprobación tan ridícula que ha hecho, y eso ni siquiera ha servido como punto de inflexión a corto plazo. Por lo tanto, debemos reclamar a la Unión Europea que se tome en serio el olivar, que actualice este instrumento y que lo sitúe a las alturas del siglo XXI en las que nos encontramos. Y, por supuesto, sin olvidar que se tiene que permitir la autorregulación a través de la Interprofesional.

Además se deben aplicar medidas en las que el papel de cada uno de los actores que intervenimos en el proceso, desde la producción hasta el consumidor, sea reconocido de forma justa y proporcionada. En nuestro país tenemos una herramienta como es la Ley de la Cadena Alimentaria que no funciona, a tenor del escenario de precios en origen que padecemos desde el primer trimestre de 2018, y por tanto hay que cambiar.

Otras de las muchas medidas que deben reforzarse son un mayor control de las importaciones y del etiquetado, potenciar las normas de calidad y trazabilidad, seguir avanzando en acuerdos comerciales que ayuden a abrir nuevos mercados por todo el mundo o revertir la preocupante tendencia decreciente del consumo en nuestro mercado interior mediante un incremento de acciones promocionales y del conocimiento de nuestros aceites de oliva.

Todo esto, acompañado de una importante vuelta de tuerca del propio sector. El olivar tradicional sigue dando ejemplos de buen hacer. Hemos avanzado en la modernización, en la implantación de un regadío eficiente, producimos de forma sostenible un aceite de alta calidad. Pero en Jaén nos quedamos ahí y debemos ser conscientes el gran futuro que tenemos a poco que aprendamos a saber vender.

Hay consumidores, sobre todo en terceros países, que apuestan por la calidad y por un producto saludable y sostenible y ahí las posibilidades de diferenciación que nos ofrece nuestro olivar nos genera grandes oportunidades. Pero tenemos que creernos nosotros mismos que ese futuro es posible, que ese modelo que apuesta por la diferenciación y por la máxima excelencia es real y que con él se puede obtener un mayor valor añadido.

Sostenibilidad, calidad, diferenciación, economía circular, lucha contra el cambio climático, freno a la desertificación y a la despoblación, gestión del territorio y un largo etcétera tienen todo el sentido del mundo con el olivar tradicional.  El aceite de oliva virgen extra picual de Jaén tiene un enorme potencial por sus propias características, pero es necesario cambiar viejos hábitos y potenciar otras formas de hacer las cosas si queremos obtener resultados mejores.

Etiquetas: aceite Jaén, bajos precios