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Cuesta de enero

Se desgañitan desde el Gobierno central en ‘vendernos’ que la recuperación ya está aquí. Se desgañitan los empresarios de la hostelería en decirle al gobierno socialista de la provincia que las carreteras están muy mal y por eso no vienen los turistas y por eso no se crea empleo en el sector. Se desgañitan los socialistas del Gobierno andaluz reclamando a Rajoy los miles de millones que faltan en la financiación autonómica a esta comunidad. Pero por suerte o por desgracia, para unos y para otros, septiembre ya está aquí y mucho nos equivocaremos si, de aquí a los polvorones, en Jaén, en esta provincia nuestra de olivos y aceite, desde ahora y hasta febrero vamos a estar viviendo una prolongada cuesta de enero.

Y no digo esto porque vaya a empezar el chorreo estadístico de cifras negativas, siguiendo a las de la subida del paro registrado que hemos conocido este martes, o porque el consumo apenas se reactive con la vuelta al cole, o porque los turistas sigan viniendo pese a las malas carreteras, ni siquiera porque los planes de empleo de los que hablan desde la Diputación o la Junta vayan a ser más que unas gotas de agua en el erial laboral que se avecina con una cosecha de aceituna que hará historia en la provincia. Mejor dicho, hará ‘mala historia’ por lo escasa que va a ser.

Ese es el verdadero drama de esta provincia olivarera en la que, paradójicamente, en un mes en el que se supone que los negocios de servicios (bares, hoteles, restaurantes, etc, etc.) destruyen 675 puestos de trabajo. ¿Cómo nos explicarán los empresarios del sector, que han visto cómo en julio han venido más turistas que el año pasado y seguro que en agosto también habrán venido más, se han perdido más de 600 empleos?

Como decía, ni carreteras, ni turismo, ni industria, ni zarandajas. Alguien, hace muchos años, sentenció a esta provincia a vivir (a malvivir, mejor dicho) del campo (o mejor dicho, del olivar exclusivamente) y se olvidó de potenciar un sector industrial justo en medio del mar de olivos que hubiera traído trabajo y riqueza para los aceituneros altivos. Seguro que era más rentable llevarse el aceite a otras zonas del país a envasarlo, etiquetarlo y comercializarlo mientras los de la boina miran como el valor añadido de su oro líquido ‘vuela’ por otros lares. Y ahí seguimos. 40 años de democracia después. Y lo que te rondaré, morena.

Como hoy mismo reconocía la patronal jienense a la hora de valorar los datos del paro, hablar de recuperación del mercado laboral (ni de ningún mercado) es poco menos que una ilusión. Y menos en Jaén, cuando se avecina una cosecha de ruina. Como dice un amigo mío, ya vemos lo que hay al final del túnel… otro túnel.

Lo dicho, la cuesta de enero llegó en septiembre.