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Repite conmigo

Repite conmigo: Jaén en positivo, Jaén en positivo, Jaén en positivo…

¡pero si en Jaén hay un 40 por ciento de paro? ¡57.400 personas buscando trabajo! Cada hora, durante el último mes, cuatro nuevos parados. La provincia está a la cabeza de España en pérdida de cotizantes a la seguridad social, se han perdido 9.000 en febrero. Contratos a media jornada por 400 euros para trabajarla completa. Los sueldos bajan más del 15 por ciento, el cierre de empresas, de las que quedan, es continuo…

Nada, tú sigue: Jaén en positivo, Jaén en positivo, Jaén en positivo…

Estrenamos bandera, himno con letra de pedigrí, y hasta Día de la Provincia. Tranvía, aeropuerto, y si nos ponemos, puerto de mar porque ya hasta el agua brota de cualquier lugar.

Jaén en positivo, Jaén en positivo, Jaén positivo…

Olivos por doquier, mayor productora de un alimento que deja de ser rentable, fuente de oro líquido que se paga a precio de saldo. Este año ha llovido, hay buena cosecha, pero buscando el rendimiento hay que recoger del suelo, medio podrido, gran cantidad de un fruto que debería ser tratado como oro en paño…

Tú sigue repitiendo: Jaén en positivo, Jaén en positivo, Jaén en positivo…

Las grandes inversiones olvidadas, obras que no se terminan, que duran décadas o no se ponen en marcha. Un parque acuático, con calles pero atracciones invisibles, un museo ibérico donde las grúas pronto parecerán reliquias, un museo del aceite que se reabre de tapadillo, un tranvía bajo siete llaves en cocheras, una ciudad de la justicia en la que solo se pueden ver los vestigios del pasado, mejor que la ciudad sanitaria que duerme en el sueño de los tiempos…

Autovías en las que te puedes preparar para el Dakar…

“Ná de ná”. Tú sigue repitiendo Jaén en positivo, Jaén en positivo, Jaén en positivo…

Hay que combatir los pensamientos negativos.

Esa es la consigna de los nuevos predicadores del siglo XXI. Esa legión de coaches, oradores motivacionales y emprendedores de la industria de la autoayuda, que defienden que hay que ser feliz a toda costa. A veces, a base del lenguaje, y de esa nueva tiranía de lo políticamente correcto.

Pero, lamentándolo mucho, no todo va bien en paraíso de la felicidad impuesta. Porque el primer paso para lograrla es saber dónde estamos y por mucho que lo repitamos es difícil ver a Jaén en positivo.