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Que no cunda el ejemplo, por favor

El fútbol es un juego, un deporte, un entretenimiento... pero también se convierte muchas veces en un nido en el que se refugian personajes en busca de fama, polémica, publicidad y algunas cosas más. Hay cientos de clubes con dirigentes de ese cariz, aunque también los hay responsables, humildes y trabajadores. A estas alturas no seré yo el que señale con el dedo a unos y a otros. La afición es, de sobra, inteligente como para distinguir al que llega para aportar del que busca medrar.

El Real Jaén vive una época dorada si la comparamos con el pasado reciente pero en los últimos días el club ha escrito, con su puño y letra, una turbia página en su historia. En plena bonanza económica y deportiva se ha producido una crisis institucional. El presidente, Rafael Teruel, se deshace del vicepresidente, Juan Carlos Hidalgo. Su relación, hace algún tiempo, había sido solo políticamente correcta. Sin embargo, en los últimos meses esa relación había mejorado de forma milagrosa. Cuando ambos fumaban la pipa de la paz, salta la sorpresa. Teruel expulsa del club a Hidalgo. Seré claro, solo me ha sorprendido el momento, no la decisión. Tampoco me hubiera sorprendido que Hidalgo hubiera prescindido de Teruel si el ex vicepresidente hubiera tenido el poder.

Solo ellos sabrán el porqué. Pero reviento si no les pregunto a ambos: ¿Quién desestabiliza ahora? Con las veces que le han echado la culpa a los periodistas de romper el clima de tranquilidad cuando los resultados no acompañaban. Pero claro, como ahora la han armado desde el propio club, todo es lícito y oportuno. "Había que hacerlo".

Unos se tiran los trastos a otros y lo peor es que en medio está la afición que, como le pasa al balón, no tiene culpa de nada.

Que no cunda el ejemplo, por favor.